La máquina del olvido
Como todo primer invento "la máquina del olvido" no era nada atractivo, estaba llena de cables, chupones, pantallas y un microfono; obviamente no era el hit entre la juventud, pero comenzaba a tener su nicho.
Rigoberto Miraflores, modesto psicologo y pseudo-cientifico-fisico-ingeniero, tenia facinacion por la tecnologia y todo lo que brillara, dejara de ser mexicano; de origen humilde se habia prometido crear "lago" para aliviar el dolor de los suyos, así que en cuanto pudo se apoderó del cuarto de triques en la parte trasera de su casa de infonavit, y a pesar de los gritos y corajes de su mujer, instalo allí su centro de investigaciones.
al inicio no sabia por donde comenzar, la verdad no tenia ni idea de lo que queria crear, pasaron tres años, dos meses, un par de sillas rotas, una mesa a medio lijar, cuatro apagones en la colonia, un conato de incendio y miles de gritos de su mujer para que por fin diera con su sueño de musas.
Un día estaba tirado sobre la mesa vieja que habia intentado reparar y le vino a la mente el pleito con su padre, queria mucho al viejo pero aun no lograba perdonarlo, ya habian pasado 7 años y no habia regresado a casa de sus padres.
- Que bueno seria olvidar lo que no nos gusta...
La genialidad le habia abofeteado de pronto, los ojos le brillaron y parecia que al fin todo habia tenido un sentido, inventaria una máquina para olvidar "La olvidametronic"... bueno, después le buscaria un buen nombre, lo primero seria crearla y para ello ya tenia 7 años de atraso, su principal objetivo seria olvidar esa pelear y así volver a querer a su padre y ver a sus viejos.
Como niño salio corriendo a la biblioteca del pueblo, necesitaba leer mucho, sus revistas de mecánica popular no le servirian de mucho; y luego de regresar cargado con docena y media de libros se encerro en su laboratorio secreto y comenzo a trabajar.
Al incio paso tres días trabajando sin descanso, ya estaba cansado y parecia que el animo comenzaba amengua, su mujer le reclamaba porque ya habia llamado de su trabajo y si faltaba un día más lo despedirian, él se veia agotado pero no queria salir de su encierro, pero como la necesidad es más fuerte que la voluntad, tuvo que salir de allí o hubiera muerto de inamisión, dejo pasar un par de semanas y volvio sobre su trabajo, pero ahora con algo de cautela, trabajaba por las tardes y los fines de semana, pero esto causaba enojo en su mujer que un buen día agarro a sus crias y se largo a donde su madre.
A Rigo no le importaba, cuando tuviera su maquina ese pleito quedaria en el olvido, lo malo es que aun no iba ni a la mitad... o a la cuarta parte... o mejor dicho no sabia a donde iba.
más de una vez la policia intento desalojarlo, habia mucha suciedad y los vecinos comenzaban a sospechar cosas raras, al inicio Imelda, su mujer, le llamaba seguido para disuadirlo, pero luego termino por dejarlo solo.
Un buen día, luego de casi dos años de trabajo, tenia ya lista su máquina, la habia probado con su perro, y era todo un exito, bueno eso él creia.
La maquina del olvido era una caja gris sin chiste, de donde salian cuatro cables: una a la corriente, otro a un microfono y dos para un par de chupones que iban a la cabeza de quien la usaba; su funcionamiento era sencillo, el usuario comenzaba a narrar con lujo de detalle aquel recuerdo que quisiera olvidar, entonces la maquina codificaba eso y mandaba una señal a los pequeños chupones que mediante "ondas del olvido" buscaban en la memoria y borraban ese recuerdo en especial, un par de minutos después el usuario no recordaba ese evento y automaticamente sentia alivio si es que este le causaba algun pesar.
En su perro tuvo un efecto estraño, como solo ladraba lo dejo de hacer, y al principio parecia ser bueno, pero luego extrañaba que lo hiciera, sin embargo no le dio mayor importancia.
Luego de haber probado la maquina con el recuerdo de su padre se sintio aliviado y unos instantes después sentia una ganas enormes de ir a verlo y abrazarlo; salio corriendo al baño, se ducho por una hora, se afeito, recorto algunos vellos de la nariz, se vio al espejo y noto que algo le hacia ver más joven, quizas el ya no tener esa pena; volvio a su cuarto y metio todo en una caja cuidadosamente y salio rumbo a casa de sus suegro; y luego de un pequeño conflicto familiar (su suegro casi le vuela la cabeza de un escopetazo) pudo hablar con su mujer, ella sin mucho crédito accedio a usar la maquina y al microfono comienzó a narrar el pleito que los separo, dos minutos después estaban besandose... todo parecia ser magia.
Iba a ir donde sus padres, pero en la casa de sus suegro se hizo una bola de gente queriendo usar el aparatito, y al rato ya estaba muy ebrio con su suegro, este último ya habia olvidado que se habia escapado con su hija.
Arturo, su cuñado, muy ducho para los negocios le hizo ver que tenia una mina de oro, y que si le permitia podria ayudarlo a hacerse rico con ella; Rigoberto accedio, el dinero era necesario y para viajar a donde sus viejos necesitaba algo de plata.
El invento fue un exito, tuvo una aceptación increible, al inicio lo compraban la chicas de corazon partido, para olvidar al mal amor, luego también los chavos para olvidar los batazos de la disco, la esposa para olvidar el engaño del marido, el esposo para olvidar las travesuras de los hijos, el patron para olvidar los corajes con los empleados, los malos artistas para olvidar los abucheos, los politicos para olvidar lo que prometian (anque nunca se supo si antes si recordaban sus promesas), en fin todo mundo comenzo a tener una máquina del olvido en sus casas.
Rigo o mejor dicho el Dr. Rigoberto, era ya toda una eminencia, tenia poco tiempo libre, se la pasaba en presentaciones y dando platicas, el mundo le habia cambiado; sin embargo este no parecia ser mejor, como que la gente no era más feliz, simplemente ya no recordaba lo malo.
Un dia al llegar a su casa, saludo a doña lupe, la barrendera que le devolvio el saludo de forma por demás fria e indiferente, ella era adicta al "maquinita", habia logrado olvidar todos sus tragos amargos y por lo mismo ya no recordaba que Rigoberto e Imelda eran las mejores personas que habia conocido y pues le daba lo mismo saludarlo o no hacerlo.
Como cuando haces un pequeño corte en una cuerda, este tiende a jalarse y tarde o temprano toda la cuerda se revienta, asi funciona la mente, basta con borrar poquito para que la mente comience a olvidar lo que hay cerca.
Los unicos felices eran los ancianos pobres, ellos no podian comprar o alquilar una maquina, pero como recordaban todo eran muy felices por seguir vivos.
Un par de años después, por fin pudo hacer un espacio de un par de semanas en su agenda, visitaria a sus padres.
Arreglo todo, dejo hechos algunos encargos y salio rumbo a su casa. en el camino no dejaba de sonreir y hubo un momento en que lloró porque no recordaba que causa lo habia tenido tan alejado de ellos.
Luego de 10 horas de viaje y sin haber dormido, estaba parado frente a la puerta de la casa de sus padres tocando el timbre.
Salio su papá, quien al verlo no hizo gesto alguno, y pacientemente le pregunto:
- ¿Quién es usted?
... un par de meses atras sus padres gastaron parte de sus ahorros para comprarse la nueva maquinita y así olvidar al hijo que se habia ido sin decir nada, eso les causaba un gran dolor, don Rigoberto habia vivido profundamente arrepentido de ese pleito, nunca guardo rencor, y por eso el día que vieron el nuevo invento acordo con su mujer (durante la platica despues de la cena) comprar la maquinita y olvidar a su único hijo, para vivir un poco felices el resto de sus días.

